Los sensores son los ‘sentidos’ con que dotamos a los aparatos que creamos, para que sean capaces de percibir el entorno que los rodea. Son el equivalente a nuestros ojos, nuestros oídos, nuestras papilas gustativas, incluso nuestra piel.
Dependiendo de la función que deba cumplir nuestro aparato o robot, algunas veces necesitará orientarse, otras actuar según la temperatura ambiental, o la presencia de gases, o el tipo de luz que le llega, o su intensidad… Ahí entran los sensores en nuestros proyectos. En esencia, son dispositivos capaces de percibir algún estímulo del exterior (físico, químico, sonoro, lumínico) y transformar esta información en impulsos eléctricos que puedan ser interpretados por los ordenadores u otras máquinas.
Sensores para desarrollar proyectos tecnológicos
En el ámbito educativo, los sensores permiten a los estudiantes interactuar con la tecnología de manera práctica, facilitando el aprendizaje de la programación y la electrónica. La robótica educativa emplea sensores para dotar a los proyectos de mayor autonomía e inteligencia.
Por ejemplo, una aplicación muy divertida para hacer en el aula (o en casa), puede ser un robot seguidor de líneas, que utiliza sensores ópticos para diferenciar colores y moverse por un trayecto determinado, sin intervención humana.
Así pues, los sensores constituyen una faceta imprescindible y fascinante de cualquier proyecto tecnológico. En esta infografía te mostramos algunos de los más utilizados en los proyectos de robótica educativa que se desarrollan habitualmente en las aulas, y que utilizo en mis propios cursos y talleres.
Infografía de los principales tipos de sensores y sus aplicaciones
- Sensor de contacto.
- Sensor de luz.
- Sensor de humedad.
- Sensor de gas.
- Sensor de inclinación.
- Sensor de movimiento.
- Sensor de proximidad.
- Sensor de temperatura.
- Sensor de sonido.
El uso de los sensores seguirá expandiéndose en múltiples sectores, haciendo que la tecnología sea cada vez más intuitiva y eficiente.

